Isaac Asimov fue el escritor más prolífico y quizá el más popular de la Edad de Oro de la Ciencia Ficción, pero no es tomado en cuenta por cierto sector de la crítica. Esto es en parte a que en sus obras no hay ambigüedad: el mensaje que quiere transmitir es claro, en un estilo sin ornamentos y una trama presentada con sencillez. Pero esto no quiere decir que sus obras no tengan valor literario.
¿Es Fundación una novela? Es más bien la primera parte de una novela que queda completa en la trilogía. Personajes como Hari Seldon y Salvor Hardin son los “otros yo” de Asimov: humanista, ateo y racionalista. Toda su fe está puesta en la ciencia como el principal vehículo del progreso. La serie de la Fundación, como muchas de sus obras, es un homenaje a la ciencia.
Ningún personaje es forzado ni inverosímil, pero algunos se sienten muy estereotipados, sobre todo los antagonistas (en esta categoría, aparte de “los malos” típicos, podríamos contar a los personajes que no alcanzan a comprender los planes de Seldon y se interponen en el camino de Salvor Hardin y de Hober Mallow). Esto tiene que ver con los límites literarios de Asimov.
El efrcto más logrado en sus obras, con diferencia, tanto en sus novelas como en la inmensa mayoría de sus cuentos, es la sorpresa. Como buen superdotado, sabía tejer los sucesos de una trama para que llevaran a finales “sorprendentes pero inevitables” (consejo de Aristóteles).
